Perpetua para Bussi, pero seguirá viviendo en un country...
El Tribunal dictó la pena máxima contra el ex represor, aunque le permitirá seguir bajo arresto domiciliario, hasta tanto resuelva si irá o no a una cárcel común. El primer juicio oral y público que se realiza en Tucumán por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura tuvo ayer un final vergonzoso, familiares de desaparecidos y militantes de los derechos humanos, disconformes con el accionar judicial, se enfrentaron con la Gendarmería. La defensa apelará la sentencia Como era de esperarse, los abogados de Antonio Bussi y Luciano Menéndez, Amalina Silvia Assaf y Horacio Guerineau, respectivamente, expresaron su rechazo a la condena y anticiparon que apelarán la misma por la vía de un recurso de casación. Antes de dar ese paso, los letrados dijeron que esperarán los fundamentos del fallo, que serán dados a conocer el próximo lunes 4 de septiembre. El fiscal Terraf, conforme con el fallo El fiscal general Alfredo Terraf vivió ayer uno de los días más importantes de su carrera como funcionario judicial, ya que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán hizo lugar a casi todos sus planteos, empezando con la condena a prisión perpetua a los ex represores Bussi y Menéndez. Esto muestra como todavía gente apoya a estos asesinos y genocidas que torturaron, mataron y desaparecieron a personas. Es desde preocupante hasta vergonzoso... No se puede condenar a estos asesinos a cárcel domiciliaria tienen que estar donde se merecen en cárcel común y no en su casa!!!. No pueden vivir de lujo cuando mataron y torturaron gente, si se los condena como asesinos que vivan como ASESINOS...
En un fallo tan histórico como polémico, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal condenó a prisión perpetua a los represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, por la desaparición del ex senador provincial Guillermo Vargas Aignasse, ocurrida en marzo de 1976.
Sin embargo, los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Josefina Curi difirieron para más adelante la decisión sobre si los militares retirados irán o no a una cárcel común, como pidió el fiscal Alfredo Terraf. Hasta entonces, ambos podrán cumplir la condena en los lugares fijados para su prisión preventiva, que en el caso de Bussi, debido a su edad avanzada (tiene 82 años) es arresto domiciliario, en un lujoso country de Yerba Buena. Menéndez, en tanto, será recluido en un penal de Córdoba, según lo dispuesto por la Justicia Federal de esa provincia, que también lo condenó a prisión perpetua.
La decisión del Tribunal desató la ira de los centenares de militantes de los derechos humanos y partidos de izquierda que se habían apostado desde la mañana en la zona del Tribunal, ubicado en calle Chacabuco y Crisóstomo Alvarez, para escuchar la sentencia.
Primero, comenzaron los insultos a los magistrados; luego, un grupo de manifestantes, con los rostros cubiertos, empezó a tirar piedras y otro tipo de objetos contundentes contra el edificio judicial y los gendarmes afectados al operativo de seguridad.
Los de gendarmería y policía reprimieron arrojando granadas de gases lacrimógenos, provocando el desbande de los militantes y peatones que, ocasionalmente, pasaban por ahí.
Como consecuencia de los incidentes -qué comenzaron ni bien terminó la lectura de la parte resolutiva de la sentencia, aproximadamente a las 17.45, y se extendieron hasta minutos antes de las 19.00- varios militantes resultaron con golpes y heridas leves.
El desenlace del juicio a Bussi, gobernador de Tucumán en tiempos del proceso militar y también en plena democracia, en esta última instancia, avalado por el voto popular, paralizó a la provincia.
Por la mañana, en las casas de familia y bares, miles de tucumanos dejaron de lado sus obligaciones cotidianas para escuchar atentamente el último alegato del fundador de Fuerza Republicana, transmitido en vivo por varios canales de televisión.
Con igual expectativa, centenares de militantes de los derechos humanos y otros tantos simpatizantes de Bussi, siguieron las instancias culmines del proceso apostados al frente del Tribunal Oral, separados por un vallado de 50 metros dispuesto por la Gendarmería.
La distancia y los uniformados que mediaban entre los bandos no alcanzaron para evitar que intercambien insultos durante la tensa jornada.
Al igual que Menéndez, Bussi insistió con la teoría de la "guerra contra la subversión marxista", reiteró que nunca conoció a Vargas Aignasse , volvió a llorar y hacerse la víctima.
Tras escuchar a los ex represores por última vez en el proceso, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta la tarde, cuando se dio lectura a la parte resolutiva de la condena. Los argumentos de la misma, en tanto, serán dados a conocer el próximo lunes 4 de septiembre, a las 9.30.
Los miembros del Tribunal Oral Federal le atribuyeron a Bussi y Menéndez la desaparición de Vargas Aignasse y la autoría de los delitos de "asociación ilícita; violación de domicilios y privación ilegítima de libertad; imposición de tormentos agravados; y homicidio agravado por alevosía con el concurso premeditado por la participación de dos o más personas con el fin de actuar con impunidad".
Los términos del histórico fallo dejan las puertas abiertas para que los ex represores también sean condenados por otras de las más de 500 causas que tienen en contra por los delitos contra los derechos humanos cometidos en la década del 70. Por aquellos años, Menéndez encabezaba, desde Córdoba, el Tercer Cuerpo del Ejército y Bussi estaba al frente de la V Brigada de Infantería, con asiento en Tucumán.
La sentencia emitida ayer en Tucumán también complicó la situación judicial de cuatro de los testigos aportados por la defensa de los militares retirados.
El Tribunal hizo lugar al pedido del fiscal general Terraf para que se abra una investigación contra los testigos Roque Ramón Cabral (ex juez de Instrucción Militar) y Raúl Ildefonso Molina (era secretario del primero) por la presunta falsificación ideológica de instrumentos públicos.
La disposición también incluye a los ex guardiacárceles Víctor Jerez y Carlos Décima, quienes serán investigados por el presunto delito de falso testimonio.
Durante la instancia de recepción de pruebas testimoniales, esas cuatro personas incurrieron en graves contradicciones respecto a la desaparición de Vargas Aignasse, lo que motivó a Terraf a elevar el planteo en su contra. Por otro lado, el Tribunal rechazó un pedido de la defensa para que se disponga la nulidad del testimonio aportado por Juan Pallavecino, a quien habían solicitado investigar por presunto falso testimonio.
Si bien la lectura de la parte resolutiva de la condena dio por finalizado ayer el juicio oral y público, todavía restan conocer los argumentos de la decisión del Tribunal, instancia que tendrá lugar el próximo lunes. A partir de ese fecha, los defensores de Bussi y Menéndez, Amalina Assaf y Horacio Guerineau, respectivamente, tendrán diez días hábiles para apelar la sentencia, mediante un recurso de casación.
"No estoy de acuerdo con el fallo, las pruebas han sido fraguadas, y testimonios como los de Juan Palavecino y el montonero Guillermo Herrera han sido mal valorados por el Tribunal", sostuvo Guerineau, en declaraciones a la prensa. En tanto, Assaf, quien actuó en el proceso como defensora pública oficial, sostuvo que cumplió "con un mandato constitucional" y también adelantó que, una vez interiorizada sobre los fundamentos del histórico fallo, avanzará con la presentación de un recurso de casación.
"Estoy satisfecho con el fallo porque hicieron lugar a mi pedido para que se investiguen a cuatro testigos, con lo cual se acredita que no hubo un segundo secuestro de Guillermo Vargas Aignasse, como planteó la defensa", sostuvo el funcionario judicial, a la salida del Tribunal Oral.
Es que ayer fue juzgado y condenado Antonio Domingo Bussi, a quien miles de Tucumanos premiaron con su voto en cuanta elección se presentó. Así, fue gobernador, diputado nacional, intendente y concejal. Pero, también ayer se juzgó y condenó a quien alguna vez fue amo y señor de la vida y la muerte de los tucumanos, responsable de la desaparición, tortura y asesinato de miles de personas.
La pelea departe de los que apoyaban al represor bussi y los que exigian justicia fue muy impactante.
La posibilidad latente de un enfrentamiento obligó a reforzar la presencia de gendarmes y a instalar un doble vallado, separando a los bandos por unos prudentes 50 metros.
Las pancartas y cánticos queexpresaban: "Bussi: asesino, condena y castigo", a la vez con otros que expresaban: "Bussi: querido, el pueblo está contigo".
Al grito de los militantes de izquierda: "Cárcel común, perpetua y efectiva, ni un solo genocida por las calles de Argentina", desde la vereda del frente, los republicanos retrucaban: "Perdieron en la guerra y en las urnas. Fuerza General".
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