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LA MEJOR CONDENA ES LA DEL PUEBLO!!!!

21/04/2009 13:17 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.

CONDENA AL APROPIADOR VICTOR REI! POR FAVOR DIFUMDIR.. LOS ESPERAMOS...

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por favor difundir!!! gracias...

Queridos amigos y amigas:

Después de tantos años de búsqueda, el jueves 23 de abril se dará a conocer la sentencia a Victor Rei, quien hace 32 años se apropió del hijo de Liliana Fontana y Pedro Sandoval.

El tribunal nos ha citado a las 9 de la mañana.

los que quieran o puedan venir a la condena es el jueves, a las 7 de la mañana salimos desde la secretaria de derechos humanos de la plata (8 y 53 ) justo en la esquina. con el micro o combi que tenemos a disposición.

Empieza a las 9 de la mañana y no sabemos a que hora se lo condena y sabemos que la jueza quiere hacerlo lo mas rápido posible.

LOS QUE PUEDAN CONFIRMARME MEJOR….

 

Terminando con esta invitación a la condena me gustaría cerrar con el ultimo dialogo de mi abuela en su declaración en el juicio donde ella puede explicar mas que nadie la necesidad y la desesperación que tenemos toda una familia para que al fin después de 32 años se haga justicia de dos personitas muy importantes para nosotros(LILIANA FONTANA Y PEDRO SANDOVAL)  y que nunca los vamos a olvidar, tampoco no vamos a olvidar lo que les hicieron, no vamos a perdonar y nunca jamás nos vamos a reconciliar con asesinos. Como decían Lili y pedro:

 Hasta la victoria siempre!

 

Clelia Teolinda Deharbe de Fontana, madre de Liliana Fontana, conocida como la abuela “Chela”, de 77 años:

“Ya que mi hija no se pudo defender -expresó Chela- pido justicia. No olvidar, tener memoria de lo que pasó, por todos los desaparecidos y los nietos que falta encontrar. Pido justicia, que paguen lo que hicieron, yo estuve 30 años para que se haga justicia, quiero saber dónde está mi hija, qué le hicieron. Estoy orgullosa de mi hija, era buena, trabajadora, iba a los lugares humildes a ayudar… Por eso quiero que Alejandro esté con nosotros porque ella cuando se fue, seguro se fue pensando que él estaría con nosotros”.

 
 



 

PD: la condena es el comodoro py, en los tribunales a las 9 de la mañana empieza halla. Para el que quiera ir directamente o no pueda venir con nosotros. Pero acuérdense que el micro a disposición es gratis y salimos todos juntos, repito el micro va a estar en la puerta de secretaria de derechos humanos de la plata (8 y 53 justo en la esquina)…

 

Abajo un poco de información para el que tenga ganas..

 

Perfil del represor y apropiador.

Víctor Enrique Rei se desempeñó como jefe de inteligencia de la agrupación Formosa en Gendarmería desde 1973, después de haberse especializado sobre la materia en la Escuela de las Américas en Panamá. Allí fue nombrado miembro honorario de inteligencia del Ejército de los Estados Unidos. En 1977 ocupó el cargo de sub-jefe de inteligencia a nivel nacional de dicha fuerza. Formó parte del Operativo Independencia de Tucumán junto al represor Domingo Antonio Bussi. A principios de 1978 fue adscrito al Comando I del 1er Cuerpo del Ejército, con funciones de inteligencia dentro del Cuerpo Móvil número 1 de Gendarmería. Bajo el mando de Suárez Mason, Rei participó de las detenciones ilegales de numerosas personas vinculadas al Banco de Hurlingham, quienes fueron privados de la libertad en Campo de Mayo. Existen numerosos testimonios en diversas causas judiciales en los que se reconoce a Rei como uno de los responsables de estos hechos.

Alejandro Sandoval Fontana


Alejandro recuperó su identidad el 14 de julio de 2006. El 7 de agosto de ese mismo año, la jueza federal María Romilda Servini de Cubría le confirmó que es el hijo de Liliana Fontana y Pedro Sandoval.

Liliana Fontana


Liliana fue secuestrada el 1º de julio de 1977 en su domicilio de Caseros, junto a Pedro, estaba embarazada de dos meses y medio.

Pedro Sandoval


Liliana fueron vistos en el CCD “Club Atlético”.

 

Liliana Clelia Fontana Deharbe y Pedro Fabian Sandoval fueron secuestrados el 1 de julio de 1977 en su domicilio de Caseros por fuerzas de seguridad vestidas de civiles.
Ella tenía 20 años y estaba embarazada de dos meses y medio. Por testimonios de sobrevivientes pudo saberse que ambos estuvieron detenidos en el centro clandestino de detención conocido como “Club Atlético” y que Liliana podría haber dado a luz un varón entre diciembre de ese año y enero de 1978.

 

21/04/2009 13:02 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.

“No son solo memoria, son vida abierta…”

 

 

El 23 de febrero último comenzó en los tribunales de Comodoro Py, el juicio oral y publico al ex Comandante de Gendarmería Víctor Enrique Rei, apropiador del hijo de Liliana Fontana y Pedro Sandoval (quienes fueron vistos en el Campo de Concentración “Club Atlético”) nacido en cautiverio.

Todos estábamos allí, esperando como hace ya casi 32 años venimos esperando y exigiendo VERDAD y JUSTICIA.

Mucho podría decir de todo lo que se vive y se siente en cada audiencia, donde nos enfrentamos con los testimonios desgarradores de quienes compartieron el cautiverio de Lili y Pedro (o Paty y Erico), o de quienes llevaron adelante los distintos procedimientos en lo que significó constatar la identidad del hijo de Pedro y Liliana.

Cuando me tocó declarar, sentí que todo el dolor que me apretaba el pecho se aliviaba un poco; al ser posible gritar nuestra única VERDAD.

Así también que el pañuelo blanco, una de las armas de lucha, pueda ser levantado hasta lograr los aplausos más fuertes, mas continuos, mas emocionantes, para aquella madre y abuela que espero mas de 3 décadas para llegar a sentarse en esa silla, y frente a frente invocar a su hija desaparecida y pedir JUSTICIA, JUSTICIA…

En cada relato de quienes tuvimos voz, estaba la reivindicación a aquellos compañeros que dieron su vida por la lucha popular. Nunca podrán estos personeros de la muerte desaparecer o matar los ideales que con tanta convicción, entrega y compromiso construyeron cada uno de nuestros 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, y que hoy la llama de sus almas están encendidas en cada joven, en cada luchador que levanta sus banderas y las lleva bien alto, por un país justo.

Por nuestro hijos, por los hijos de nuestros compañeros desaparecidos, por los hijos del pueblo hagamos que cada juicio que se lleve adelante encuentre al campo popular unido para poder exigirle a quienes hoy tienen la responsabilidad de llevar adelante las condenas, que los responsables paguen por sus culpas.

Además quiero recalcar la exigencia que venimos llevando a cabo por la aceleración de los juicios con la unificación de las causas para así poder construir, con la MEMORIA del pasado, un país dignificado que valore la VERDAD y la JUSTICIA.

Solo nos resta como tarea fundamental acompañar el mañana de Alejandro, confiando en que sus propios ideales lo ayudaran a ser una persona libre y que su vida estará llena de momentos memorables, como así seguramente Paty y Erico lo soñaran.

 

 

 

Silvia Graciela Fontana

(Hermana de Paty)

17/03/2009 21:46 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.

Tres sobrevivientes ratificaron haber visto a Liliana Fontana y Pedro Sandoval en el CCD Club

lunes 9 de marzo de 2009

Tres sobrevivientes ratificaron haber visto a Liliana Fontana y Pedro Sandoval en el CCD Club Atlético

La quinta audiencia de declaraciones testimoniales comenzó con demoras. El abogado defensor de Víctor Rei, Alejandro Macedo Rumi, volvió a hacerse notar llegando una hora cuarenta y cinco minutos tarde a la sala. “Tuve problemas con el móvil”, se excusó el letrado ante el tribunal, refiriéndose a su automóvil. La jueza, María del Carmen Roqueta, le llamó severamente la atención para que se presente en el horario establecido -recordemos que la semana pasada había amenazado con ir a las audiencias armado.
La primera testigo del día fue Ana María Careaga, quien vio embarazada a Liliana Fontana en CCD “El Atlético” y confirmó que Pedro Sandoval, “Erico”, también estuvo detenido allí . Después de contar sobre su secuestro, Careaga comentó que en el CCD la llamaban “Piojo” porque era la detenida más joven, y que a Liliana Fontana le decían "Paty". Relató que un día escuchó a uno de los guardias que decía “dale más comida a Piojo y Paty”.
Careaga también contó que había un cocinero encargado de la alimentación de los prisioneros y que un día, al verlas a ella y Liliana dijo: “voy a traer vitaminas para estas chicas”. Careaga contó que a Liliana la tenían destabicada y que ella pudo verla por debajo de la venda. También explicó que “Paty” realizaba las tareas de limpieza y conducía a las detenidas al baño. Un día, le indicaron que sacara a “Piojo” a pasear por el pasillo y al pasar por delante de un grupo de estos les dijeron socarronamente “¿están mirando vidrieras para comprarle ropa a sus bebés?”. Ana María recordó que Liliana estaba de cinco meses de embarazo y que tanto a ella como a Pedro los venían a interrogarlos personas de afuera de ese Campo. Por último, Careaga comentó que en democracia, en un semanario, pudo reconocer a Liliana y Pedro, las fechas en que estuvieron detenidos y confirmar que ella estaba embarazada. Careaga recordó además que cuando Liliana la sacaba a pasear podían intercambiar algunas palabras y aseguró “Liliana estaba absolutamente feliz de estar embarazada”.
Después fue el turno de Delia Barreda I Ferrando, también ex detenida del Club Atlético. Como Careaga, pudo reconocer a “Paty” porque estaba destabicada. Recordó que pudo despedirse de ella, le deseó suerte, le dio un beso y sintió su panza. Delia contó que ella escuchó cuando los guardias ordenaron a Liliana llevar a pasear a Ana María Careaga y rememoró que a Erico siempre lo escuchaba cantar una zamba tucumana.
Con respecto al trato de las embarazadas recordó que una vez fue Suárez Mason y que ella escuchó cuando un guardia le preguntó qué hacían ahí con una embarazada y le ordenó que la llevaran a la maternidad Sardá. También que al abrazar a Liliana sintió su panza y calcula que en ese momento estaría de unos siete meses de embarazo.
El último en declarar antes del cuarto intermedio del mediodía fue Miguel Ángel D'Agostino, quien estuvo 91 días detenido en el Club Atlético. D ´Agostino dijo que dos días después de su secuestro, de “la Leonera” lo pasaron a una celda y que allí se encontró con una mujer muy angustiada. Él trató de calmarla pero ella no paraba de llorar porque en ese momento estaban torturando a su pareja. Al día siguiente los entraron a la celda y exigieron a los detenidos que se identificaran. La mujer a quien él intentó consolar dijo: “soy Liliana Clelia Fontana”, entonces los empezaron a golpearla hasta que Liliana dijo su código (el que les otorgaban al ingresar al CCD). “K34”, dijo. A continuación su pareja, Pedro Sandoval, que ya había vuelto de la tortura, dijo el suyo “K33”. D´Agostino tenía el código K35, por lo que sospecha que la detención de Pedro y Liliana fue cercana en el tiempo a la suya.
Miguel Ángel explicó que Pedro Sandoval, alias Erico, al igual que Liliana se ocupaba de las tareas de limpieza y de trasladar a los detenidos al baño. Recordó que en septiembre del 77 los llevaron a las duchas para raparlos y que quien se encargó de cortarle el pelo y la barba a él fue “Erico”. En una conversación mínima que tuvieron Pedro le dijo que sus heridas estaban cicatrizando. D´Agostino aclaró que cuando declaró para la CONADEP es probable que haya disociado a Liliana Clelia Fontana y a Pedro Sandoval de "Paty" y "Erico". Sin embargo, dice que en junio del 84 cuando encontró un relato de la mamá de Liliana, Clelia “Chela” Deharbe de Fontana, en una revista pudo ordenar los personajes “ahí me cayeron las fichas, vi las fotos, reconocí a Paty”. D´Agostino dice que fue fácil recordar el nombre porque fue la primera vez en su vida que escuchó el nombre Clelia. Como Delia recuerda haber visto por última vez a Liliana, en septiembre de 1977, embarazada de siete meses.
Mientras los tres ex detenidos confirmaban el embarazo de Liliana en el Club Atlético, su hijo, Alejandro Sandoval Fontana los escuchaba desde la pecera que aloja al público que pertenece a la querella. También pudo verse entre los presentes a Nora Cortiñas (Madre de Plaza de Mayo – Línea Fundadora) y a María Eugenia Sampallo Barragán, la primera nieta recuperada que el año pasado se presentó como querellante en el juicio contra sus apropiadores, Osvaldo Arturo Rivas y María Cristina Gómez Pinto, y contra quien la entregó, el capitán retirado Enrique José Berthier.

Edgardo y Graciela Fontana, los tíos de Alejandro, recordaron la noticia del embarazo de Liliana y el encuentro con el sobrino tan buscado

Edgardo y Graciela Fontana, los tíos de Alejandro, recordaron la noticia del embarazo de Liliana y el encuentro con el sobrino tan buscado

La primera testigo de hoy fue Silvia Graciela Fontana, hermana de Liliana y tía de Alejandro. Como su madre, Clelia Teolinda “Chela” Deharbe de Fontana, describió el operativo del 1º de julio de 1977, cuando hombres de civil irrumpieron en su casa de Caseros, partido de Tres de Febrero, y se llevaron a Paty, su hermana, y Pedro: “Lo recuerdo como si fuera hoy. Eran cerca de las nueve de la noche. Golpearon la puerta de calle y entró una persona armada que nos dijo: ‘Métanse para adentro, somos de las fuerzas conjuntas’”.
Esa mañana, según contó Graciela, su hermana Liliana había comprado lanas para hacerle el ajuar a su futuro bebé y que en el preciso momento del secuestro la estaba ovillando. También recordó que hubo vecinos que presenciaron cómo se llevaron a Liliana en un Ford Falcon y a Pedro en otro. "Antes de que se la llevaran, se detuvo en la puerta, se dio vuelta, nos miró uno por uno y nos sonrió. Esa es la última imagen que tengo de mi hermana”.
Graciela relató que a la mañana siguiente, temprano, sacó a la calle al perro ovejero que era de Liliana y Pedro, que los acompañaba a todas partes. "No sé ni por qué lo saqué, pero ahí nomás se puso a olfatear la vereda, la calle, y a llorar, no paraba de llorar, y se me fue, empezó a correr y yo a perseguirlo y mi mamá atrás nuestro". Graciela y su madre lo siguieron ocho cuadras hasta que el can "se estacionó" en la puerta de la Brigada de Investigaciones de Caseros, "y ahí se sentó y estuvo llorando como una hora".
Luego del secuestro de Liliana y Pedro, comenzó la búsqueda de la familia Fontana. "Recurrimos a un familiar de una persona de Aeronáutica que nos dijo barbaridades. 'Está bien que se los hayan llevado', nos dijo". Comisarías, hábeas corpus, dependencias oficiales, Ministerio del Interior, y en todos lados la misma respuesta: el silencio. Empezaron a juntarse con otros familiares, y su madre, Chela, se integró a las Abuelas de Plaza de Mayo.
Graciela confirmó lo que declaró su madre el último viernes: que Liliana, cinco días antes de ser detenida, había ido al Hospital Ramón Carrillo de Ciudadela y que entonces tuvo la certeza médica de que estaba encinta. Graciela recordó también que su mamá Chela, un mes más tarde, fue a ese nosocomio a retirar el certificado de embarazo para iniciar la búsqueda de su nieto.
Cuando el abogado de Rei, Macedo Rumi, le preguntó a Graciela "qué implicaba" la militancia de su hermana y su yerno, tratando de justificar de algún modo el hecho de que los hayan secuestrado, ella, quien a sus 17 años ya compartía la militancia peronista, reinvindicó la memoria de Paty (Liliana) y de Erico (Pedro): "Querían un país más justo y poseían los valores más importantes que se pueden tener: solidaridad, lucha y entrega, y lo demostraron, porque entregaron su vida".
Como aporte para el "cuaderno de pruebas" de la causa, Graciela presentó ante el Tribunal Oral Federal N° 6 la documentación que le entregaron cuando se abrieron los archivos de la Policía Bonaerense. La testigo detalló que entre todos esos papeles que le dieron, donde están cada una de las presentaciones que hizo su familia en la búsqueda de Liliana, Pedro y el bebé, hubo una que le llamó la atención. "Se trata de esta ficha -y la mostró a la corte- que hace referencia a mi hermana. 'Secuestrada en el partido de Tres de Febrero el 27 de septiembre de 1977'". Ese día, se presume, Liliana era sacada del centro clandestino de detención conocido como "Club Atlético", ubicado en Paseo Colón entre San Juan y Cochabamba de la Capital Federal.
El Club Atlético funcionaría tan sólo dos días más como campo de concentración hasta quedar sepultado bajo la autopista 25 de Mayo. Pero en años recientes, gracias a un minucioso trabajo de reconstrucción, se ha logrado conocer la operatoria del lugar en tiempos de dictadura, se han recuperado restos y el sitio se ha transformado en un espacio de memoria. Y justamente allí, en una inspección ocular junto con el juez Daniel Rafecas, por la megacausa del 1er. Cuerpo de Ejército, Graciela Fontana reconoció una de las prendas de Liliana.
"Liliana, que era muy linda por dentro y por fuera, la noche del 1° de julio del 77 tenía puesto una pollerita, una camperita de lana y unas medias de lana. Y estas medias de lana fueron las que reconocí con el juez Rafecas, detrás de una vitrina, entre los objetos recuperados de Club Atlético. Fue una sensación muy fuerte".
Graciela narró con dulzura y honestidad el encuentro con su sobrino Alejandro, poco después de que éste conociera su identidad biológica. A la reunión fue buena parte de la familia Fontana. "Es difícil explicar qué pasaba dentro de nosotros. Fueron treinta años esperando ese momento. El primer cuadro que tengo de Alejandro es abrazando a mi mamá y a mi papá. Yo lo abracé muy emocionada y le dije 'te quiero mucho'. 'Yo no te puedo decir lo mismo', me dijo. Yo lo entiendo, es lógico, todos esos años sin saber que existíamos. Pero él sabe que siempre vamos a estar con él y sabe que su mamá, lo que más hubiese deseado, es que se criara con nosotros".
Tiempo más tarde, Alejandro la llamaría tía por primera vez. "Sentí casi lo mismo que cuando nacieron mis hijos, un amor así, porque yo lo veo a él y la veo a mi hermana". Y le confesaría que su apropiador, Víctor Rei, le había dicho que era hijo de desaparecidos y que su entregador había sido "el director de la Cárcel de Encausados de Campo de Mayo".
A posteriori de que la jueza María del Carmen Roqueta, presidenta del tribunal, no hiciera lugar al siniestro pedido de careo que formuló el abogado de Rei, Macedo Rumi, que la hubiera enfrentado con su sobrino Alejandro, Graciela, como cierre a un testimonio, sólido y conmovedor a la vez, expresó el deseo de los Fontana: "Con amor, con paciencia, vamos a lograr que él sepa que somos su familia".
Cambacito, vas a ser tío"
El hermano de Graciela y Liliana, Edgardo Fontana, fue el siguiente testigo en declarar. Edgardo militaba con Paty, su hermana desaparecida, en el Frente Revolucionario 17 de Octubre, agrupación con fuerte arraigo en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Liliana, por ejemplo, asistía a un barrio de Pablo Podestá y ayudaba a leer y a escribir a la gente. La noche anterior y la posterior a la detención de Liliana y Pedro, de hecho, se llevaron a cabo numerosos operativos en toda la zona y se llevaron a muchos militantes que nunca más aparecieron.
Como no cree en las casualidades, Edgardo contó que el Frente Revolucionario 17 de Octubre también desempeñaba tareas sociales y de militancia en el norte del país, más precisamente en Formosa, a donde Edgardo y Pedro habían viajado varias veces y en donde Víctor Rei, como alto jefe de inteligencia de Gendarmería, tuvo un papel notorio en los inicios del régimen militar.
"En 1976 detuvieron en Formosa a tres compañeros de la agrupación", relató Edgardo Fontana, "a uno lo trasladaron a Buenos Aires y así llegaron a la casa de Alicia Rabinovich, la primera compañera de Pedro. Él ya no vivía ahí, ya se habian separado para entonces. Se llevaron a Alicia y a Lucía Beatriz Fariña, que salió dos semanas después. Ese 10 de septiembre a la madrugada fueron a otra casa cercana y secuestraron a Edgardo Lombardi y a su mujer, Margarita Weis, que siguen desaparecidos".
"Yo me enteré del secuestro de Alicia porque había otros compañeros que vivían en el barrio y ante cualquier problema llamaban a un teléfono que teníamos acordado, el que recibió la llamada me avisa y con otro compañero nos fuimos a Hurlingham. Ahí comprobamos que la casa había sido allanada y que el frente estaba todo lleno de agujeros de FAL o algún arma parecida. Cuando estaba mirando la casa justo pasó otro compañero de barrio en bicicleta, me nombra por mi apodo, 'Cambá', y me dice que lo siga. Dos o tres cuadras más allá frena, me cuenta lo que vio y ahí nos damos cuenta de dónde venía la mano, de Formosa".
Edgardo contó que un año más tarde, el 1° de julio del 77, al rato de enterarse del secuestro del hermano de Pedro, Juan Carlos Sandoval, se comunicó con Pedro y con Liliana y quedaron en encontrarse en la estación El Palomar a las nueve de la noche. La idea era instalarse en algún lugar seguro. Edgardo ya había conseguido una casa. Pero nunca llegaron. Edgardo esperó los cinco minutos estipulados y por seguridad dejó la estación. De vuelta en casa de su suegra ésta le comunica que había llamado Graciela, su hermana, contando que se habían llevado a Liliana y a Pedro.
"Entonces con mi compañera decidimos irnos de ahí, primero nos fuimos sin nuestra beba, que tenía seis meses, pero a los cien metros volvimos y la llevamos con nosotros. Al día siguiente, el 2 de julio, allanaron la casa de mi suegra, estuvieron todo el día, destrozaron todo, la interrogaron, trataron de persuadirla de que me buscaban a mí nada más, que no la buscaban a su hija... A los quince días allanaron de nuevo, partieron la puerta en dos y terminaron de robar todo lo que pudieron. Estaban de civil y dijeron pertenecer a las fuerzas conjuntas".
Un mes y medio después Edgardo y su familia salieron del país, exiliados, y recalaron en Madrid, España, donde en 1980, en el marco de una conferencia de Amnesty International, el testigo se encontró con dos ex detenidos-desaparecidos que habían pasado por el Club Atlético. Uno de ellos, Oscar González, le describió a Paty y a Erico. Edgardo no tuvo dudas, se trataba de Liliana y de Pedro. Le preguntó por el embarazo de Liliana y González le confirmó que había llegado a término. González le dijo que su hermana había sido trasladada dos días antes del desmantelamiento de ese centro clandestino y le narró un breve diálogo que mantuvo con el "Turco Julián":
-¿Te acordás de la rubita? -le preguntó el represor a González.
-Sí -respondió.
-Bueno, tuvo un varón.
En su decalaración Edgardo Fontana recordó el día que se enteró que su hermana estaba embarazada. "Fue el 4 de junio del 77. Me encontré con Liliana por Caseros, y de vuelta, en el 53, me dijo 'Cambacito, vas a ser tío'. Y ahí nos prometimos que si a mí y a mi compañera nos pasaba algo, ella iba a criar a Natalia, nuestra beba, y que si a ella y a Pedro les pasaba algo, mi compañera y yo íbamos a criar a Pedro o Evita, porque así querían ponerle a su hijo cuando naciera".
10/03/2009 13:04 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.

el allanamiento ....

viernes 6 de marzo de 2009

El allanamiento que determinó la identidad de Alejandro Sandoval Fontana se realizó conforme a la ley

El tercer y último allanamiento en el que se recogieron los objetos personales a partir de los cuales se extrajo el ADN que permitió confirmar la identidad de Alejandro Sandoval Fontana, se realizó conforme a la ley. Así se desprende de los testimonios de hoy en el Tribunal Oral Federal Nº 6.
La primera tanda de audiencias de la jornada tuvo como protagonistas a policías federales, peritos y testigos que participaron de los tres allanamientos efectuados durante la instrucción de la causa. Por la mañana declaró el oficial subinspector Sebastián Luis Meritello, perteneciente a la División de Seguridad y Custodia del Ministerio de Relaciones Exteriores. Meritello, quien por entonces se desempeñaba en la División Operaciones del Departamento de Seguridad y Estado, fue el encargado de transportar los objetos incautados en la casa de Don Torcuato donde habitaba Alejandro Sandoval Fontana hasta el Hospital Durand, sede del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), en la Capital Federal.
El testimonio de Adolfo Osvaldo Porcel, en particular, dejó muchas dudas. Como oficial principal de la Policía Federal -en la actualidad subcomisario en Campana-, Porcel intervino en el primer y segundo allanamiento ordenados por la jueza Servini de Cubría en los que se buscaban evidencias que contuvieran ADN del joven, y ambos tuvieron resultado negativo.
Casi las mismas dudas generó el testimonio de Alejandro Antonio Ladra, oficial auxiliar de la PFA que participó, según dijo, como “soporte técnico” en los allanamientos. Su firma apareció en las bolsas "tipo Ziploc" en donde se introdujeron los objetos destinados a llevar al BNDG para ser analizados. “No es común que firmara las bolsas”, aclaró Ladra. La fiscalía le preguntó sobre sus estudios:
-No estoy en el tema -dijo el uniformado.
-¿Pero qué estudió? -insistió el fiscal.
-Veterinaria.
Seguidamente fue el turno de Jorge Alberto Corinaldesi, oficial principal de la PFA, desde hace dos años en la delegación Mercedes, y de Gustavo Javier Martín y Alfredo Cayetano Albornoz, estos dos últimos testigos firmantes del segundo allanamiento efectuado el 9 de agosto de 2005. Este allanamiento sería anulado días más tarde por Servini de Cubría.
En base a las preguntas que les hicieron los jueces del tribunal, la querella y la fiscalía, se pudo constatar que el segundo allanamiento se fraguó para favorecer al apropiador Víctor Rei. También se detectaron irregularidades en sus declaraciones judiciales posteriores.
“Mi jefe tenía un yerno que se llamaba Alejandro -relató Martín-, entonces nos llevaron con la policía para ser testigos y buscaron objetos personales, sábanas, toallas, yo estaba en el living, vi cuando sacaron las cosas”. El testigo respondió que no recordaba haber entrado ni al baño ni a las habitaciones. “Me parece que no vi los objetos. No le di importancia al hecho de ser testigo, no le puse atención”.
Martín, al igual que Albornoz, era empleado de la panadería en la que trabajaba Alejandro y salió como testigo del allanamiento para hacerle la “gauchada” a su jefe, Alberto Villar, hermano de quien en ese momento era suegro de Alejandro. “La policía fue antes a la panadería, nosotros fuimos a la casa en un auto con Alejandro y la mujer, bajamos y entramos todos juntos”.
Hubo más inconsistencias en el testimonio de Martín. La jueza Roqueta le preguntó por qué en la declaración posterior al allanamiento dijo que era desocupado, ya que desde 1996 trabajaba en la panadería. “Tal vez porque no estaba en blanco. Hace cinco, seis años que estoy en blanco”, expresó Martín, a esa altura visiblemente nervioso y entendiendo que salir como testigo, como se lo explicó Roqueta, no es algo menor.
“‘Salime de testigo’, me dijeron… ahora me doy cuenta que tiene más importancia”, admitió. El juez Martínez Sobrino, en tanto, le marcó que en su declaración del 24 de agosto de 2005, luego del allanamiento, no había hecho referencia a que conocía a la esposa de Alejandro ni que la panadería era del padre de ella. Martín tampoco recordó si la casa a la que fueron quedaba cerca o lejos de la panadería de Don Torcuato en la que todavía trabaja.
Por su parte, Alfredo Cayetano Albornoz, compañero de Martín en la panadería, fue un poco más preciso: “Eran las diez de la mañana más o menos, yo estaba pesando pan, cayó una persona y me llevaron a la casa del yerno del dueño de la panadería (se refiere a Alejandro). Me dijeron que la gente que estaba ahí en la panadería iba a revisar la casa, eran policías de civil, yo no vi placas, nada, la casa quedaba a unas 15 cuadras, ahí en Don Torcuato, llegamos nosotros con Alejandro y después la otra gente”.
Albornoz, quien hace más de 20 años trabaja en la panadería, declararía una semana más tarde en Comodoro Py. “'Mirá que mañana vamos a la Capital', me avisaron la noche anterior, entonces mi señora me dijo ‘llevate los documentos’”. Albornoz manifestó no recordar que le hayan leído el acta que le hicieron firmar ni que le hayan hecho ninguna pregunta. Él tampoco podría haberla leído porque, como le respondió a Roqueta, es analfabeto.
Por la tarde, se presentaron ante el tribunal el suboficial Daniel Andrés Vergara, quien tomó las fotografías en el tercer y último allanamiento, cuando se secuestró el cepillo de dientes donde se halló el ADN; y Martín Miguel Liuzzi Palma y Adrián Aníbal Fernández, ambos testigos de ese procedimiento. Liuzzi Palma y Fernández dieron fe de que el allanamiento se llevó a cabo según la normativa vigente y sin irregularidades.
Vergara contó que el allanamiento se realizó de madrugada, que no había nadie en la zona por lo cual hicieron una recorrida para encontrar dos testigos, hasta que en el cruce de la ruta 202 y Panamericana, en una parada de colectivos, encontraron a Liuzzi Palma y Fernández. De allí se dirigieron a la casa de Alejandro, quien “se puso molesto por la hora” pero después les abrió, junto con los testigos fueron habitación por habitación, secuestraron sábanas y fundas de almohada, dos cepillos de dientes y, a solicitud del perito del procedimiento, una colilla de cigarrillo que apagó Alejandro.
Liuzzi Palma (33) y Fernández (31), ambos empleados de una empresa de transportes, estaban esperando el colectivo a la salida de su trabajo cuando los levantó la policía para ser testigos del último y definitivo allanamiento en casa de Alejandro. Uno y otro narraron detalladamente cómo se desarrolló el procedimiento, siempre en presencia de ellos, y cómo se les leyó y se les hizo leer el acta que firmaron.
Cabe añadir que antes de arrancar las audiencias de hoy, la magistrada María del Carmen Roqueta comunicó la negativa del tribunal al pedido de la defensa de una ampliación testimonial de Alejandro Sandoval Fontana, que lo hubiera puesto por segunda vez en el juicio en la posición de tener que testificar a favor de Rei, sumiendo a la víctima aún más en su condición de víctima.

07/03/2009 20:00 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

personal del banco nacional de datos geneticos---....

lunes 2 de marzo de 2009

Personal del Banco Nacional de Datos Genéticos y peritos de parte respaldaron la pericia que confirmó la identidad de Alejandro Sandoval Fontana

Una serie de testimonios de corte técnico y científico cerró la maratónica jornada de hoy en el Tribunal Oral Federal N° 6. Primero fue el turno de Hernán Lavalle, funcionario de larga trayectoria en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), cuya labor consiste en prestar asesoramiento legal, hacer las causas judiciales, contestar oficios, entre otras cosas.
A continuación ingresaron a la sala María Belén Rodríguez Cardozo, actual coordinadora técnica del BNDG, y tres integrantes del mismo centro: María Victoria Cólica, Florencia Gagliardi y Sergio Valente. Los cuatro profesionales firmaron el estudio genético que acreditó la identidad de Alejandro con un 99,9999996 por ciento de inclusión en el grupo familiar Fontana-Sandoval.
Rodríguez Cardozo, con espíritu docente, detalló diversos aspectos de la biología molecular, desde su historia y sus desarrollos tecnológicos, hasta las nuevas técnicas en genética forense y las ventajas que tiene, por ejemplo, un cepillo de dientes a la hora de extraer ADN. Precisamente fue ella quien decidió, en la pericia relativa a la identidad de Alejandro, escoger un cepillo de dientes entre los objetos tomados en el allanamiento a la casa del joven (una sábana, una colilla de cigarrillo, una prenda). "El cepillo de dientes es adecuado para extraer ADN. Es de plástico, material ideal para conservar ADN, y está muy concentrado", explicó. Rodríguez Cardozo también detalló toda la operatoria del BNDG y las exigentes normas que cumple el centro.
Luego fue el turno de Ana María Di Lonardo, ex directora del BNDG, firmante en la pericia objeto del proceso, quien, al igual que los testigos que la precedieron, contó que los peritos de parte tuvieron "libertad absoluta para presenciar el procedimiento de apertura de muestras", y destacó la excelente calidad profesional y la rigurosidad del personal del BNDG.
Por su parte, Mariano Narciso Antonio José Castex, médico legista, testigo que había sido pedido y luego desestimado por la defensa, declaró porque el tribunal no dio lugar a esa desestimación de última hora. Su testimonio reafirmó aún más la calidad del trabajo del BNDG. Castex recordó que no encontró fallos "en los informes pertinentes" y que no solicitó una alícuota de la muestra de ADN -tal como preveé la ley 23.511 que se puede requerir- porque la defensa no se lo pidió. "En todo momento vi que el trabajo se hacía bien y presté conformidad. Tampoco conozco casos en los que el BNDG haya negado a nadie la posibilidad de peritar".
Por último, Viviana Bernath y Mariana Herrera, las genetistas que peritaron el procedimiento por parte de Abuelas de Plaza de Mayo, remarcaron que "el BNDG tiene un gran prestigio en el campo de la genética y esto se nota en los congresos internacionales. Fueron pioneros y han demostrado una altísima confiabilidad". Y si bien no dejaron de insistir en que la genética se maneja con estadísticas, es decir con probabilidades y no con certezas, Bernath señaló que alcanzar un valor tan alto, tan "indubitado", como al que se llegó con el ADN de Alejandro Sandoval Fontana, "es casi decir que es el hijo biológico".
07/03/2009 19:58 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.

SEGUNDA AUDIENCIA DEL JUICIO

 

PAGINA 12

EL PAIS › VICTOR REI ADMITIO QUE EL CHICO QUE CRIO COMO PROPIO NO ES SU HIJO BIOLOGICO

“Adopté un bebé que era huérfano”

El gendarme reconoció la apropiación, pero no contó el modo en que el hijo de Pedro Sandoval y Liliana Fontana llegó a sus manos. “Lo único que quiero es paz”, dijo el joven, quien declaró como testigo de su apropiador.

 Por Diego Martínez

El gendarme Víctor Enrique Rei confesó que el joven que crió como propio no es su hijo biológico. “Adopté a un huérfano”, dijo. Pero en lugar de contar quién lo convirtió en huérfano y cómo se apoderó del hijo de los desaparecidos Pedro Sandoval y Liliana Fontana, anticipó que “sobre ese tema” iba a hablar “después que Alejandro”, como lo rebautizó, y le pasó toda la presión a la víctima. Obligado a exponer su tragedia por voluntad del apropiador, que lo ofreció como testigo, Alejandro le extendió la mano con lástima y dijo “es mi padre” cuando le preguntaron qué relación tenía con el imputado. Intentó ayudarlo, dijo que el cepillo de dientes que le devolvió la identidad no era suyo, hizo un esfuerzo sobrehumano para no quebrarse al advertir sus contradicciones. “Lo único que quiero es paz”, confesó. Cuando salía no pudo contener el llanto y abrazó al hombre que lo crió. De inmediato Rei y su defensor se dieron vuelta, aplaudieron blíndex mediante frente a Abuelas de Plaza de Mayo y familiares, y el abogado Alejandro María Macedo Rumi gritó: “¡Aplaudan! ¡Ustedes son los hijos de puta que le dicen al pibe que es quien no es!”. En ese instante Alejandro se estrechaba en un abrazo con su abuela Clelia D’Harbe de Fontana, de 77 años, que antes había detallado el secuestro de Liliana y había confesado que aún conserva “la ropita que mi hija le había comprado”.

El ejemplo norteamericano

Rei arrancó en rol de víctima, dijo estar “privado ilegalmente de mi libertad” y aseguró que “no existe antecedente ni en la Rusia de Stalín (sic) de que alguien sea juzgado 30 años después por criar a un huérfano”.

–No entiendo –confesó el juez José Martínez Sobrino.

–Es el primer caso –respondió Rei, que hasta ayer decía ser padre biológico de Alejandro.

–¿Cómo sabe que era huérfano? –preguntó Luciano Hazán, abogado de Abuelas.

–No dije que adopté a un huérfano –se desdijo en vano.

Rei reflexionó sobre las tragedias que provoca el ejército de Estados Unidos, del que es miembro honorario, y sobre la impunidad de la que gozan allí quienes cometen delitos como los que se le imputan. “Si se procesara a todos los oficiales que trajeron huérfanos de Corea, Irán e Irak deberían triplicar las cárceles norteamericanas”, admitió.

Diagnosticó que la Justicia “está afectada”, advirtió que se la controla con “la doctrina gramsciana” y comparó a los jueces actuales con los de la dictadura. “En los ’70 respondieron 6836 hábeas corpus en forma negativa. ¿Cómo es posible que un juez responda 200 y no se dé cuenta de que algo pasa?”, planteó. Cuando comenzaron las preguntas se le encogió la lengua. Durante el Operativo Independencia estuvo encerrado en el aeropuerto de Tucumán, dijo. En 1976 y 1977 se dedicó “full time” al curso de oficial de Estado Mayor. Cuando Hazán comenzó a marcarle sinsentidos pidió no responder preguntas.

El orgullo de Chela

Chela Deharbe de Fontana contó que los secuestradores usaban pelucas, “robaron todo” y sintetizó la última imagen de Liliana: “Se paró en la puerta y nos miró a todos”. Dos años después un cura entrerriano “le dijo a mi marido ‘sos abuelo de un varón, no te puedo decir nada’ y salió corriendo”. Al final clavó sus ojos en el apropiador:

–¿Qué hizo de mi hija? No era un pedazo de ladrillo.

–¿Le puedo contestar? –dijo Rei. La jueza María del Carmen Roqueta le explicó que podría hacerlo más adelante.

–¿Por qué cree que algunos fueron liberados y su hija no? –preguntó el inefable Macedo Rumi.

–¿Usted estuvo presente en el parto? ¿Cómo sabe que tuvo un hijo? –la provocó.

Chela cerró manifestando su orgullo de ser madre de Liliana y reclamó justicia y memoria. La sala la abrazó con un aplauso.

El cepillo

Alejandro entró nervioso y le extendió la mano a Rei. Hasta las preguntas formales eran difíciles. Dijo que tiene “treinta años” en base a la partida falsa fechada el 5 de abril de 1978. A Liliana la sacaron del Club Atlético el 27 de diciembre de 1977. El imputado “es mi padre”, dijo. ¿Las Abuelas? “Soy amigo de la casa”.

Macedo Rumi simuló ignorar la confesión de su cliente y avasalló a la víctima. Alejandro dijo que “mis padres me dieron alimentación, salud y amor”. Declaró tenso que, “previendo el allanamiento, no tenía cepillo de dientes en esa casa”, que el secuestrado “era de Víctor” y él lo había tomado “de Campo de Mayo”, donde estaba detenido el gendarme. Por compasión nadie le preguntó cómo el ADN de Rei podía ser compatible en un 99,9999996 por ciento con la pareja Sandoval-Fontana.

El joven relató que durante la instrucción un secretario de la jueza María Servini de Cubría le pidió 250.000 pesos “para perder el expediente” y que en 2006, tras la confirmación, la jueza le dijo “aceptá a esta familia aunque sepamos que no son”. Los abogados de Abuelas y el fiscal Martín Niklison le marcaron contradicciones con un par de actas que había firmado, pero evitaron presionarlo con más pruebas. Cuando el fiscal le preguntó si tras el ADN positivo Rei le había contado la verdad, Alejandro explicó que “no tuve necesidad de contarle nada, sólo quiero ayudarlo, contenerlo”.

FUENTE : PAGINA 12- DIEGO MARTINEZ

01/03/2009 14:21 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.

DECLARO EL APROPIADOR VICTOR REI Y JUNTO A SU ABOGADO PROVOCARON A LA FAMILIA SANDOVAL - FONTANA.

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foto: A la izquierda el apropiador y represor Victor Rei, a la derecha su abogado Macedo Rumi.

DESAFIANTE .Aplaudan ahora, hijos de puta…, gritó desafiante Víctor Rei, cuando el joven lo abrazó.

 

El hijo de una pareja de desaparecidos cuyo apropiador está siendo juzgado por la sustracción e inscripción mediante certificados truchos, objetó este viernes los análisis de ADN que revelaron su identidad. Alejandro Adrián Rei negó validez, en su declaración ante el Tribunal Oral Federal 6, a los estudios del Banco Nacional de Estudios Genéticos que revelaron que es hijo biológico de la pareja de desaparecidos Liliana Clelia Fontana Deharbe y Pedro Fabián Sandoval, secuestrados en julio de 1977.

Su testimonio causó revuelo en la segunda audiencia del juicio contra el comandante mayor de gendarmería Víctor Enrique Rei, acusado también de usar un acta de nacimiento apócrifa para escribir al entonces bebé como hijo biológico.

"Aplaudan ahora, hijos de puta", gritó desafiante al público el ex oficial de inteligencia
luego de abrazarse con el muchacho, que en todo momento lo trató como "mi padre".

"Sos un torturador", "es tu rehén emocional", "le cagaste la vida a Alejandro, asesino" fue la rápida respuesta de un grupo de la Agrupación HIJOS de desaparecidos que seguía el juicio, antes de que el tribunal ordenara le desalojo de la sala y a los guardias separar a los Rei.

El joven tiene ahora 30 años y se enteró de su identidad a través del juzgado federal que instruyó la causa, a cargo de María Servini de Cubría, en una causa promovida por las Abuelas de Plaza de Mayo. Pero su identificación con Rei y su mujer es tal, que mantiene el nombre y apellido con que éste lo anotó y no duda en contestar: "
son mis padres, las personas que me criaron, que me dieron todo, instrucción, alimento, salud, educación, cariño y todo lo que se puede pedir".

El joven aseguró además que el cepillo de dientes secuestrado para obtener la muestra de material genético ante su negativa a extraerse sangre "no era el mío, sino de Víctor", de modo que aseguró que la muestra no pertenecería a él.

No atinó en cambio a dar una respuesta coherente de porqué tenia un cepillo de dientes de Rei y no uno propio y sólo dijo que "
traje el de él desde su baño, en la prisión de Campo de Mayo, seguro de que habría un segundo allanamiento".

"Se trata de una víctima de sus captores y no nos podemos ensañar con el", dijo uno de los abogados del equipo querellante.

CONTRADICCIONES.

Por la mañana, Rei, que fue un alto oficial de inteligencia de la Gendarmería que estuvo afectado al Operativo Independencia en Tucumán y realizó cursos de inteligencia en la Escuela de las Américas,
aseguró haber adoptado "un huérfano".

La declaración marcó una flagrante contradicción con lo declarado en la instrucción, cuando insistió en reiteradas oportunidades en que Alejandro era hijo biológico suyo y de su mujer, Alicia Arteach.

Para ello se amparó en certificados apócrifos firmados por un cardiólogo ya fallecido, Ricardo Cáceres Monnié, que antes había revistado en el Hospital Militar Central y fue hermano de un general asesinado en los 70.

"No hay antecedentes, aun en la Rusia de Stalin, de una persona que haya sido juzgada treinta años después por haber adoptado un huérfano", dijo Rei, que ahora tiene 68 años y está preso desde hace cinco en el Penal de Marcos Paz, junto a otros acusados de delitos de lesa humanidad.

Antes de iniciar la indagatoria,
el juzgado rechazó los pedidos de nulidad del juicio formulado por el defensor de Rei, el abogado Alejandro María Macedo Runi quien sostuvo que originalmente la imputación se refería a un hijo del matrimonio desaparecido Tasca-Casado.

Macedo es un especialista en defensa de acusados de apropiación que el año pasado ya defendió al capitán Enrique Berthier, condenado ocho años de prisión por la sustracción de Eugenia Sampayo Barragán.


Fuente: Diario Crítica

 

 

28/02/2009 21:06 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.

POEMA PARA LILIANA FONTANA POR LILIAN LUJAN

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Para Liliana Fontana.

 

 

“Ella miraba”

 

Ella miraba con sus

 

ojos remarcados con

 

delineador negro.  Pelo

 

lacio claro, enmarcaba

 

su rostro.

 

Ahí estaba.

 

En las escalinatas del edificio

 

frente al Río de la Plata.

 

Nos miraba a todos los

 

que no podíamos dejar de

 

verla, cuando subíamos

 

por las escaleras de ese

 

Edificio. Cada uno de nosotros

 

tuvimos, que mirarla.

 

Imposible no hacerlo.

 

 

 

 

Ella esta ahí, para eso.

 

Para que la veamos.

 

Solo, para que la miremos.

 

Tan simple como eso.

 

                    Verano del 2009.

 

                    Comodoro  PY   

 

             Tribunales  Federales.

 

               Capital  Federal.

 

       Provincia  de  Buenos Aires.

 

         Republica  Argentina.

 

    QUE  SE HAGA  JUSTICIA.                                                       

                                                   

 

 Autora :   Lilian  Lujan.

 

28/02/2009 20:58 noolvidamosnoperdonamos Enlace permanente. juicios No hay comentarios. Comentar.


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